En mitad del mar Mediterráneo, a medio camino entre Europa y África, se ubica el archipiélago que compone el país de Malta. Un destino, sin duda, exótico en el que encontrarás algunas de las ciudades más interesantes para conocer. Una de las más visitadas es Sliema, situada al noreste de la isla a la que el país da nombre. En cuanto la pises entenderás el porqué… Serás testigo de su impresionante arquitectura, descubrirás su apasionante historia y te enamorarás de la bella estampa que deja consigo toda la costa que la rodea.
A pesar de todas las referencias del pasado de esta ciudad, que encontrarás a tu paso, se trata del núcleo urbano más moderno de la zona. Y es que Sliema es una ciudad llena de contrastes, y esto la convierte en única.
Durante sus orígenes, Sliema fue un pueblo de pescadores. Su tradición marinera ha influido en su actividad económica, en su estilo de vida e, incluso, en su nombre. Su significado es “refugio pacífico”, y viene derivado de Stella Maris, nombre originario de una capilla construida en 1855, en honor a la Virgen del Mar. Una figura que ha suscitado mucha devoción entre los pescadores de la zona.
La expansión de Sliema comenzó en el siglo XIX. Fue entonces cuando los británicos empezaron a construir elegantes villas en la zona que rodea al paseo marítimo. A partir de ese momento, la ciudad no paró de crecer (aún conserva unas pocas villas originales) hasta convertirse en uno de los núcleos turísticos centrales de Malta.